lunes, 8 de diciembre de 2014

Catolicismo venezolano pierde “ovejas” mientras aumenta el rebaño evangélico

En poco más de cuatro décadas, la iglesia romana ha visto caer el número de fieles criollos: en 1970, 93% de los habitantes del país profesaba la fe instituida por San Pedro

Erick Lezama Aranguren

La elección de Francisco en 2012 fue vista como un cambio importante por al menos la mitad de los católicos en 16 de los países consultados.

La elección de Francisco en 2012 fue vista como un cambio importante por al menos la mitad de los católicos en 16 de los países consultados.Foto: EFE

Caracas.- Hay mujeres en faldas al ras de los tobillos; hay hombres encorbatados. Ojos cerrados, manos levantadas. Algunos gritan oraciones; otros murmullan. Hay un grupo musical: batería, bajo, piano, guitarra, una solista de afinación accidentada. La sala es amplia, sin ventanas, llena de sillas plásticas y cortinas blancas. Al fondo, una suerte de tarima. Allí está el pastor -de lentes, voz robusta-. Cuando la cantante se calla, él toma el micrófono:

-¿Y a su nombreee?- grita.
- ¡Gloria!- le responden

-¿Y quién vive?
–¡Cristooo!

Ana Carolina -25 años, menuda; lleva pantalones, no falda- no agita las manos. Cierra los ojos, abre los brazos volteados hacia el cielo. Es de las que murmuran su oración. Asiste un domingo por mes, no más. Una tía -evangélica desde hace cinco años- la llevó hace algunos meses. Y ha vuelto porque -dice- es un espacio de encuentro con Dios.

-Es un espacio de encuentro con Dios. No fui más a mi iglesia, que es católica, porque el cura es un cascarrabias. Un día le dije un pecado en el confesionario y, creo, hasta se molestó. Uno a veces necesita guía espiritual. A veces, la Iglesia católica es como lejana. Me da rabia. No es como aquí.

Hace un silencio. Mira alrededor como para asegurarse de que nadie la escuche. Y continúa, como quien dice un secreto:  -Siento que en el fondo soy católica. Aunque estoy molesta. Pero sí, te confieso: me siento más cómoda allá. A veces me hace falta. Yo tengo mucha fe.

(Otro silencio)
Creo en la Virgen. Y tengo mi medallita, de Coromoto. Yo soy…O bueno, fui catoliquísima. Aquí, fíjate, son muy conservadores, no sabes cuánto. Pero, eso sí, son más cercanos con la gente. Los católicos son más descuidados. A pesar de las divisiones, hay un solo Dios, creo.

-¿Qué te parece el papa Francisco?
Es lo máximo. Uno de sus retos es hacer que quienes nos fuimos a los evangélicos, volvamos a la práctica católica. Va bien: dice que la Iglesia tiene que acompañar. Y sí.

Fe católica en declive

El instituto de investigaciones Pew Research Center, con sede en Washington, publicó hace tres semanas su más reciente informe sobre religión en América Latina, cuyos datos provienen de 30 mil encuestas cara a cara realizadas en 18 países de la región (entre los que estuvo Venezuela), más Puerto Rico, Estado libre asociado a Estados Unidos.

De esos, en 14 el catolicismo fue el credo mayoritario, en tres fue la mitad y en apenas dos constituyó poco menos de 50%. Queda claro que –sigue siendo así- es la rama del cristianismo que predomina en la región: en total 69% de los latinos consultados se declararon católicos.

Pero esa no es la noticia. Lo que pudiera preocupar a los católicos son estos números: entre la década de los 70 y 2014 el catolicismo perdió 23 puntos porcentuales en Latinoamérica (pasó de 92% a 69% actualmente). Mientras, el ritmo de crecimiento de los protestantes fue meteórico: en 1970 eran 1%. y ahora 19%.

Otro dato: 84% de los consultados fueron criados en el catolicismo, pero al llegar a la edad adulta 15% migró de esa religión. En los protestantes ocurrió lo contrario: 9% creció en hogares evangélicos y ahora cuentan con diez puntos más. Parece la respuesta a lo que en los años 90 se preguntó el antropólogo David Stoll en su libro: “¿Está América Latina convirtiéndose al protestantismo?”.

Eso ocurre en la tierra del actual líder mundial del catolicismo; en la región con más católicos en el mundo (425 millones, cerca de 40% del total de católicos del planeta). Jorge Mario Bergoglio está al tanto. O al menos eso se puede inferir del discurso que ha mantenido desde que llegó al Pontificado: sabe que mientras las filas del catolicismo se desinflan, las de los protestantes, crecen.

Cuando llevaba un par de meses como papa contó esta experiencia: una joven (así como Ana Carolina) se le acercó y le dijo que los católicos eran distantes, que no entendía su mensaje y por eso se había hecho evangélica. “Yo quiero pastores con olor a oveja”, dijo Francisco luego de recordar esa anécdota.

En una entrevista que le concedió a Antonio Spadaro, director de la revista La Civililtà Cattolica, el papa volvió sobre el punto: “La Iglesia necesita la capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía.

Busquemos ser una Iglesia capaz de salir de sí misma yendo al que no la frecuenta, hacia el que se marchó de ella, hacia el indiferente. El que abandonó la Iglesia lo hizo por motivos que, si se valoran bien, pueden ser el inicio de un nuevo retorno”.

Realidad criolla

La situación del catolicismo en Venezuela es parecida al promedio de la región. Aquí hay, según Pew Research Center, 73% de católicos, 17% de evangélicos, 7% entre agnósticos y ateos, y 1% de otros credos.

El catoliscimos criollo también está al tanto: el sacerdote Jesús María Aguirre, director del Centro Gumilla –una institución jesuita de investigación y acción-, incluye a Venezuela en el grupo de países latinos que experimenta una fase de “pluralización creciente”.

Los resultados de investigaciones venezolanas no van en contrasentido de los de Pew Research Center. Según el Laboratorio de Ciencias Sociales (Lacso) de la UCV para 2011, en el país había 75% de católicos, 13% evangélicos, 8% entre ateos y agnósticos. La firma GIS XXI estimó, también de 2011, que 71% de los venezolanos era católico, 17% evangélico, 6% agnóstico, 2% ateo.

Y un dato oficial da luces sobre la situación: sólo en 2013, de acuerdo con la Memoria y Cuenta del Ministerio de Interior, Justicia y Paz, se le otorgó el visto bueno al funcionamiento de 2 mil 900 iglesias evangélicas en todo el país.

Esa baja era de esperarse, dice el sacerdote de Petare Bruno Renaud: “El cuasimonopolio católico de años atrás, dentro de este mundo globalizado, debía muy normalmente sufrir cambios y tender a la baja”.

El motivo de la migración del catolicismo, y del aumento de los evangélicos, es tanto en Venezuela como en la región – y así lo ha reconocido el Papa-, producto de la falta de la evangelización católica.

Aguirre lo dice: “La expansión de los evangélicos en las zonas rurales y populares, a partir de los años 60, explica en gran medida la menor presencia católica en los bajos estratos sociales”. El sacerdote Renaud lo reitera: la Iglesia católica suele manejar proyectos pastorales y prácticas evangelizadoras desfasadas.

Estos datos de Pew Research Center lo demuestran : mientras 37% de los venezolanos protestantes comparten su fe con los demás al menos una vez a la semana, los católicos que lo hacen son apenas 9%. Y mientras 10% de los católicos venezolanos rezan diariamente, asisten a servicios religiosos una vez a la semana, los protestantes son 49%. Es una brecha de 39 puntos, la más amplia en toda Latinoamérica.

Esperanza en el cambio

A pesar de que el panorama luce desalentador, hay esperanza de que el Papa Francisco logre impulsar cambios y revertir la situación en la inmensa y milenaria comunidad fundada por San Pedro.

En los 19 países encuestados por Pew Research Center el Pontífice cuenta con una aprobación altísima entre los católicos (78% a 98%). “Las opiniones explícitamente negativas del Papa son escasas entre los excatólicos. Para muchos de ellos, todavía no hay un veredicto definitivo”, refiere el informe.

La elección de Francisco en 2012, luego de la controversial renuncia de Benedicto XVI y en medio de escándalos de pederastia y de corrupción, fue vista como un cambio importante por al menos la mitad de los católicos en 16 de los países consultados.

Las transformaciones que esperan quienes todavía son católicos se centran en algunos de los temas sobre los cuales ya se ha comenzado a discutir en la gestión de Francisco. “En toda América Latina, una mediana del 66% de los católicos dice que la Iglesia debería permitir el uso de métodos anticonceptivos. En Chile, Argentina, Uruguay y Venezuela, aproximadamente ocho de cada diez están a favor del cambio en las enseñanzas de la Iglesia en cuanto a la anticoncepción”.

También esperan un cambio de actitud ante la homosexualidad, cosa que se discutió en el Sínodo de familia convocado por Francisco, y que se llevó a cabo en octubre pasado. Es un punto en el cual los protestantes se muestran más conservadores: en todos los países consultados son más los católicos que están de acuerdo con que se legalice la unión entre personas del mismo sexo.

En Venezuela, por ejemplo, 33% de católicos lo aprueba, mientras que los protestantes solo 14%.

Son esos cambios, aunados al mejoramiento de las formas de comunicar su mensaje y de evangelizar lo que pudiera revertir la migración de católicos a otras corrientes, dicen los expertos.

Aguirre está convencido de la importancia de darles más protagonismo a los laicos (feligreses).

Y sobre el crecimiento del protestantismo, Renaud vaticina: “Las iglesias evangélicas de aquí a 20 años tocarán un techo insuperable”.

(vía eltiempo.com.ve)

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