domingo, 12 de abril de 2015

Arriaga, un ateo al natural

‘Words with Gods’ (Palabras de dioses) es un mosaico de historias filmadas por excepcionales directores de cine. Uno de ellos, quien los convocó y armó la idea, es el mexicano Guillermo Arriaga. La película ‘Palabras de dioses’  se proyecta el miércoles 15 de abril a las 5:00 p.m. en el Teatro Nacional.

Guillermo Arriaga fue nominado a los premios Oscar y al Globo de Oro por el drama ‘Babel’.
Guillermo Arriaga fue nominado a los premios Oscar y al Globo de Oro por el drama ‘Babel’. Foto por: EFE

Guillermo Arriaga ha demostrado que una parte de los problemas del ser humano es su desencuentro consigo mismo y sus semejantes. En sus películas, tanto las que escribe como las que dirige, habla de la vida, el tiempo, la muerte, el amor y el destino.
Sus producciones, ya sea en su etapa con Alejandro González Iñárritu ( Amores perros21 gramos y Babel) como en su época en solitario ( Lejos de la tierra quemada), están hechas con furia, pero también con ternura.

Sus filmes, al igual que su obra literaria, desgarran a quien los ve y los lee. El espectador no es el mismo después de que le echa en cara que la vida es un estímulo, un acto de dolor y una apuesta por la esperanza.

Sus personajes son sobrevivientes de sí mismos y de la sociedad que los ha dejado solos. Sus hombres y mujeres de ficción buscan siempre algo: el perdón, el cariño, la tranquilidad, la cordura o la venganza.

El gran explorador del alma sufrida y luminosa del ser humano, el que es capaz de enfrentarnos a nuestras miserias, maneja en sus creaciones la sensibilidad y lo contundente que existe en toda obra maestra.

Sus historias hablan de conectarte con el otro o sobre nuestra capacidad ilimitada de olvidarnos de los demás, aunque no lo queramos o seamos incapaces de impedirlo. Sus narraciones, las que vuelan libres por una sala de cine o las que brotan de las páginas de sus libros, giran en torno a uniones y distancias.

Por eso, era de esperarse que tuviera la idea de promover una película colectiva sobre la religión y el hombre como Palabras de dioses ( Words with Gods), a cargo de un granado grupo de colegas suyos de la cámara: Bahman Ghobadi, Emir Kusturica, Alex de la Iglesia, Amos Gitai, Hideo Nakata, Mira Nair, Héctor Babenco, Warwick Thornton y el propio Arriaga.

DIOSES Y RELIGIÓN

El escritor y director mexicano Guillermo Arriaga opina que es hora de que se hable de la religión, tanto los creyentes como los ateos. Por eso convocó a un grupo de directores, que con él filmaron los cortos que integran la película Palabras de dioses.

-¿Tu familia te inculcó la fe católica?

No soy creyente y no vengo de una familia creyente. Mi padre es agnóstico y mi madre es creyente no practicante. Así que realmente no me fue inculcada la religión. Además, siempre estuve inscrito en escuelas laicas. Ni en mi casa ni en mi escuela, escuché jamás la palabra pecado o condenación. Y en la escuela tampoco escuché, jamás, ni en kínder, primaria, secundaria o preparatoria, la palabra “Dios” o “Jesús”. Así que soy ateo natural.

-¿Qué opinas del trabajo hecho hasta ahora por el papa Francisco?

Creo que el trabajo del papa Francisco se resume en una frase, la cual no cito textual: la Iglesia debe ser un hospital de campaña para los heridos en la guerra de la vida. Creo que su apertura es fundamental y deshace el gran daño que hizo Juan Pablo II con su conservadurismo beligerante, sus posiciones intolerantes y su protección a sacerdotes pedófilos como el mexicano Marcial Maciel.

-¿Es más feliz el que cree o el agnóstico o el ateo?

Los ateos tienen menos ataduras. El ateo se mueve en el mundo de lo visible y, por lo tanto, su compromiso con los demás seres humanos es más generoso y respetuoso. No se habla en nombre de nadie para asesinar o prohibir. En lugar de ver hacia arriba, el ateo ve de frente a los demás seres humanos. Y contrario a lo que muchos creyentes piensan, el ateo no es un nihilista. Al contrario, sabe que es aquí y ahora donde debe hacer el bien y no necesita de ojos invisibles para que lo vigilen y lo castiguen. Sabe que la vida se fundamenta en la solidaridad y el respeto. El humanismo es la base del ateísmo.

"En el momento en que las religiones hablan de absolutos y no de relativos cancelan la posibilidad de diálogo": Guillermo Arriaga.

FORMA Y DEFORMA

-¿Estás a favor de la libertad religiosa?

Estoy a favor de que cada quien crea en lo que quiera, que sea respetado íntegramente por sus creencias y que asimismo, sea capaz de respetar las creencias de otros. El propósito de Palabras de dioses, la película que ahora presento en el Festival Internacional de Cine de Panamá, es mostrar la diversidad religiosa y cómo, pese a las diferencias, las religiones hablan de los mismos temas: nacimiento, vida, muerte, trascendencia, amor.

-¿Piensas que en América Latina somos más religiosos que espirituales o ninguna de las anteriores?

América Latina es un territorio demasiado vasto como para hacer generalizaciones. Tan solo en México la visión religiosa cambia de forma radical de un territorio a otro.

-¿Qué películas que desarrollan el tema de la religión desde la ficción te gustan?

Acabo de ver Timbuktu. Enorme película que habla del desafío de promover la tolerancia religiosa y de cerrar los espacios a aquellos que asesinan y torturan en nombre de Dios. Dios no puede ser la excusa para las tendencias criminales o el resentimiento social o político de nadie.

-¿En qué medida la religión forma o deforma la realidad de cada quien?

La religión forma y deforma. Tengo amigos creyentes, incluidos varios sacerdotes, que han sido formados en las virtudes de la religión: respeto, amor, ayuda, tolerancia. Otros han sido deformados por la misma: intolerancia, imposición, castigo, odio.

-¿Cuál fue el punto de partida de ‘Palabras de dioses’?

El punto de partida es hablar de aquellos temas que no se hablan en la mesa: religión, sexo, política, sustancias. Haremos una película con cada uno de estos temas. Comenzamos con religión, porque sentimos que es un tema sensible social y político. Es hora de que nos conozcamos los unos a los otros. De entender que sin tolerancia y respeto el mundo va a terminar en una gran masacre. Nadie debe ser juzgado ni condenado por su creencia religiosa, por su preferencia sexual, por su inclinación política o por lo que decide meter a su cuerpo.

DIÁLOGOS

-¿Por qué las religiones en vez de hermanar a todos son el motivo de confrontación?

En el momento en que las religiones hablan de absolutos y no de relativos cancelan la posibilidad de diálogo. Es imposible cuestionar a alguien que sostiene que así son las cosas y se acabó, no hay más. Es terrible que creyentes de otras religiones digan que estuvo bien lo del semanario satírico francés Charlie Hebdo, que no se deben ofender las creencias de otros. Eso significa que los creyentes avalan la pena de muerte a quienes no piensan como uno.

-¿Qué participación tuvo el escritor Mario Vargas Llosa en ‘Palabras de dioses’?

Vargas Llosa es un escritor e intelectual cuya presencia en la cultura mundial es intensa. Su literatura ha influido a varios, entre ellos a mí. Lo convoqué porque es un hombre de diálogo, al mismo tiempo que de confrontación. Fue un enorme placer convivir con él y escuchar sus opiniones.

-¿Cómo definirías el corto que firmas en la película ‘La sangre de Dios’?

Es la visión de un ateo, pero no traté de imponerla. Quiero que los creyentes puedan identificarse con ella tanto como aquellos que descreen. La hice tan ambigua en ese sentido como fuera posible. Además de vincularla con visiones catastróficas finales que permean varias religiones, desde el Apocalipsis hasta la lucha final de Loki y Fenris contra Odin y los demás dioses. En casi todas hay destrucción y renacimiento. Para los ateos la idea es sencilla: no importa si existe o no existe Dios, la vida sigue.

-¿Qué te impactó de ‘El hombre que robó un pato’, el corto de Héctor Babenco?

Babenco es mi amigo desde hace muchos años, un tipo de gran profundidad. Impacta cómo la religión umbanda, al igual que muchas otras, alivia a aquellos que han sufrido la pérdida más terrible: la de un hijo.

-¿Cómo se sumó al proyecto Emir Kusturica?

Emir es también un gran amigo. Fue el primero en sumarse al proyecto. Lo vi en la ciudad de México una noche. Sufría una terrible gripe y estaba en gira con su grupo musical. Le conté el proyecto y él me dijo que era ahora un gran creyente, un cristiano ortodoxo comprometido con su fe. Como sabes, es uno de los grandes maestros del cine contemporáneo. Fue una inmensa alegría que aceptara.
"Para los ateos la idea es sencilla: no importa si existe o no existe Dios, la vida sigue": Guillermo Arriaga.

PARA ENTENDER

-¿Qué destacarías de ‘La confesión’, el corto de Alex de la Iglesia?

Que con un gran sentido del humor, Alex fue capaz de ir hasta lo más hondo de las contradicciones y las virtudes de la religión católica. La Confesión fue aplaudida a la mitad de la película, mientras se proyectaba en el Festival de Cine de Venecia. El suyo es un segmento lleno de ritmo, muy bien filmado y que en medio de carcajadas te lleva a entender el poder de los sacramentos.

-¿Qué recuerdos tienes de tu primer contacto con los otros directores de esta producción, Bahman Ghobadi y Amos Gitai?

Bahman es un amigo muy querido. Como sabes, vive exiliado después de haber sido encarcelado y torturado en Irán por haber realizado una película sobre rock. Es presa de la más absurda intolerancia religiosa. Bahman fue el segundo en aceptar entrar a este proyecto. En su corto se muestra cómo se hallan divididos los musulmanes en cómo llevar su fe. Una obra maestra ese segmento. A Amos no lo conocía personalmente, pero obviamente su obra habla por él. Creo que el segmento de Amos nos permite entender el milenario conflicto de Medio Oriente, y la rabia y furia que derivan de la religión. También, otra obra maestra ese segmento.

-¿Qué te llevó a invitar al proyecto a los directores Mira Nair, Hideo Nakata y Warwick Thornton?

Por la admiración a su trabajo. No conocía personalmente ni a Mira ni a Hideo, y me dio un enorme gusto que aceptaran. Hoy ya somos amigos. El segmento de Mira habla de cómo Dios es una presencia que se halla en todas partes y aparece en donde menos lo esperamos. Y el de Hideo es un segmento doloroso que narra una historia real en el tsunami japonés: la pérdida de todos los seres queridos de un hombre y la manera en que la religión puede ayudar a superar ese trance tan brutal. A Warwick lo conozco desde hace varios años, cuando viajé a Byron Bay, en Australia, a un taller de escritura para cine para aborígenes australianos. Warwick es un querido amigo y con él tuve varias dificultades para convencerlo, ya que le rechacé un par de ideas que me presentó. Pero al final, nos pusimos de acuerdo y creo que consiguió una visión auténtica de lo que significa el acto de dar a luz en armonía con la naturaleza. Las mujeres, como las verdaderas diosas.


(vía prensa.com)

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